Posteado por: Manuel | Marzo 20, 2008

La gestión de un club y su éxito a medio (corto?) plazo. Presidentes y entrenadores

Viendo en las últimos meses el devenir de algunos clubes, tanto de fútbol como de baloncesto, en lo referente a su gestión, creo que se pueden deducir algunas conclusiones para debatir acerca de ellas.

Hay dos modelos de gestión que me gustaria analizar. Probablemente haya muchos intermedios, pero para comparar o tener elementos de criterio, me centraré en el modelo personalista y en el modelo “liberal no puro”. En el primero de ellos existe un figura, generalmente el presidente aunque puede ser un director deportivo o figura similar, que tiene una presencia y protagonismo excesiva. La polémica en la gestión suele preocupar más al club que su propia organización y rendimiento deportivo. Esto deriva en una falta de criterio en la gestión deportiva que afecta directamente al ámbito puramente deportivo. La afectación por lo general no es positiva. Ejemplos tenemos varios en futbol: Valencia, Real Sociedad, Athletic de Bilbao, aunque en Baloncesto también podemos encontrar algún caso aislado. El Estudiantes, club que hace poco era un ejemplo de superación año tras año, ha entrado en una dinámica negativa y derrotista que viene desde los despachos. Este año han cambiado de presidente, director deportivo y entrenador (más los pertinentes cambios de jugadores). La falta de criterio en esas instancias en estos clubes han repercutido sobre los equipos y como un boomerang han vuelto sobre los despachos.

Sin embargo, podemos encontrar otros casos, otros clubes que se situan en el polo opuesto. El entrenador está avalado por la directiva y hay una apuesta permanente que va más alla de los malos resultados temporales. Clubes como el Getafe o el Racing de Santander han demostrado que dejando trabajar y confiando en los entrenadores, éstos han sido capaces de tejer mimbres para hacer un proyecto, palabra que no se estila todo lo que debiera en el deporte. El presidente del Getafe llegó a decir que él había puesto al entrenador, y que antes de echarle, se tendría que ir él. Coherencia en estado máximo. El Racing por su parte, apostó por su entrenador que ha mantenido una línea de trabajo donde no se hacía ruido, pero los resultados están a la vista de todos. Por eso lo llamo “liberal no puro”. Hay presidente, hay estructura, hay entrenador, cuerpo técnico. En definitiva hay proyecto, y cada uno hace su trabajo, dejando al otro hacer el suyo. El caso del Getafe es reseñable: ascenso, y dos finales de Copa del Rey, competición europea, y al final de cada temporada, un club grande se hace con el entrenador. Algo se está haciendo bien, y lo que a corto plazo se muestra rentable, seguro que a medio plazo lo será aún más.

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